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  Teatro - Reseña/crítica teatral

Kafka enamorado (de Luis Araújo, dirección de José Pascual)

El amor vs. la literatura 

   
  Miguel Gabaldón
Crítico
[ Colaborador habitual de la prestigiosa revista web de actualidad cultural Notodo.com.]


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Publicado originalmente en Notodo.com (2013-04-05)


   
 
Fotografía: Marta Vidanes

Un rumor acuático y sombras. El autoritario padre del niño Franz increpa a su hijo en of. Kafka aparece, cubierta la cara con su camisa (como si de una figura de Magritte se tratara). Se descubre: “Anoche se me apareció el caballo blanco…” Los sueños, la literatura... Siempre una forma de escapar de la realidad. Incluso de escapar del amor. Y este dilema doloroso, el combate, inútil, para compatibilizar el amor y la literatura, es lo que plantea el delicado montaje de la obra de Luis Araújo que podemos ver en la Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero, Kafka enamorado.

La historia se basa en la correspondencia que el autor de La metamorfosis entabló desde 1912 a 1917 con Felice Bauer, con quien se llegó a comprometer dos veces pero no vió en persona más que un total de unas semanas en esos cinco años. Él la amaba, pero amaba más su soledad y su escritura. José Pascual dirige este combate amoroso, después de La anarquista, otra pieza de cámara. Pero en esta ocasión es una pieza expresionista. Las luces crean sombras y atmósferas oscuras e íntimas. La magnífica música de Luis Delgado acompaña las delicadas acciones de los personajes (aunque tal vez sea un fondo en exceso recurrente en demasiadas escenas) y el sencillo pero bello vestuario de época define a perfectamente a los personajes. Unos personajes interpretados por tres magníficos actores. Por un lado Chema Ruiz, en tres papeles: el amigo y editor de Kafka, Max Brod, un sastre y un botones. Es el de menor peso dramático, pero sus intervenciones funcionan a la perfección. Por otro lado están la amada (o amante) Felice y su amiga Grete (que aparece breve pero definitoriamente), interpretadas de forma entregada y emocionante por la elegante Beatriz Argüello, a quien pudimos ver no hace mucho en Noche de Reyes. Los lagrimones que recorren sus mejillas en una de las escenas finales son simplemente estremecedores. Y por último un espléndido Jesús Noguera se mete en la piel de un Kafka en lucha permanente consigo mismo. Noguera realiza una interpretación impresionante (y más en un espacio tan reducido como la Sala de la Princesa, en el que se ve hasta el temblor de las pestañas) que emociona de forma sencilla y profunda con sus contradicciones y debilidades. Aunque bien es cierto que es bastante mejor parecido que Kafka, al igual que pasa con Argüello y su Bauer, pero es un detalle sin importancia gracias a la perfecta caracterización y dicción en sus interpretaciones (qué gusto da, por cierto, escuchar voces así).

El espectáculo es breve y se ve con interés, aunque en algún momento decaiga ligeramente el ritmo (pero sin llegar a ser preocupante). Y es que las escenas epistolares (que se alternan con otras escenas dramáticas convencionales) poseen una fuerza y una belleza tremendas, y arrastran al público como arrastraban a los dos protagonistas. Gracias a ello se comprende su relación cristalinamente. Y ahí se encuentra también la trampa. “Mi única profesión es la literatura. No soy otra cosa que literatura. Ni puedo, ni quiero, ser otra cosa”, dice el personaje de Kafka en un momento. Él era literatura, efectivamente. Es la razón por la que relación epistolar ganaba a la real. El matrimonio con una persona de carne y hueso aterrorizaba al escritor. Pero enamorando a través de las letras, todo era otra cosa. “No doy abasto para responder a todas tus cartas”, le escribe Felice. Más tarde, Kafka diría que “la escritura de cartas es de hecho como mantener relaciones con un fantasma. Pero no sólo con el fantasma del receptor, sino con el de uno mismo, que emerge de entre las líneas que se están escribiendo… Los besos escritos nunca llegan a su destino, son bebidos de camino por estos fantasmas”. Las cartas sustituían a los coitos, las palabras a las caricias y la tinta al semen. Los hijos que pudo tener Kafka con Felice en una consumación carnal que nunca se produjo son esas cartas que se escribieron. Kafka enamorado se erige así en una poética y delicada historia de desengaño amoroso frente al arte. En la que pierde el amor entre dos seres humanos. Pero gana el amor a la literatura del checo. ¿Era la decisión correcta? Quién lo sabe. Ni él mismo estaba seguro. “¿Qué me ha ocurrido?” son las últimas palabras del Kafka interpretado por Noguera al final de la obra. Palabras tristes, desorientadas, de pérdida, desoladoras: "¿Qué me ha ocurrido?"



 

Ficha

Título: Kafka enamorado
Autor: Luis Araújo
Dirección: José Pascual
Intérpretes: Jesús Noguera, Beatriz Argüello y Chema Ruiz
Escenografía: Alicia Blas Brunel
Iluminación: Pilar Velasco
Vestuario: Rosa García Andújar
Música: Luis Delgado
Ayudante de dirección: Adriana Roffi
Diseño de cartel: Mar López - Riki Blanco
Fotos: Marta Vidanes
Producción: Centro Dramático Nacional (España)
Fecha del estreno: 2013
Espacio: Teatro María Guerrero (Madrid)
Formato: Teatro de texto
Duración: 65 min.


 Cartel: Mar López - Riki Blanco


 

Vídeo promocional del espectáculo



   
 


   

     
 
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